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Las 6 etapas de una relación de pareja

granada fotografía de pareja

Las personas pasamos por diferentes etapas a lo largo de nuestra vida. Crecemos, maduramos y vamos aprendiendo cosas que nos van haciendo ver la vida de diferente forma conforme va pasando el tiempo. A las relaciones les ocurre lo mismo.


Seguro que eres capaz de identificar cambios en tu manera de ser con el paso de los años, que hay cosas que hiciste y ahora no harías ni loco. Y has tomado decisiones que ahora no tomarías. Bien, pues eso también pasa con las relaciones. Evolucionan y cambian, en función de unas etapas bien definidas por diversos psicólogos.

Esto explica que no sintamos lo mismo por nuestra pareja que cuando la conocimos. Saber que estas etapas existen y son una realidad puede aportarte confianza. Sólo queremos que sepas que es normal. Que las relaciones cambian debemos aceptarlo, es normal no sentir lo mismo que al principio. Hay que saber encajar las diferencias y resolver los conflictos que van surgiendo. Así, va a ser más fácil disfrutar de la relación y de esa personita que has elegido para compartir tu vida.  

Veamos pues las diferentes etapas que podemos encontrar.


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1. Enamoramiento. 

Mariposas en el estómago, ganas de veros todo el tiempo, deseo y pasión desenfrenada.

¿Te suenan?

Ingredientes de esta primera etapa, el enamoramiento. En este primer momento de la relación, estos sentimientos inundan tu ser. Te vuelves una persona híper creativa y se te ocurren mil formas de sorprender a tu pareja. Además, toda la atención está puesta en las cosas que tienes en común con esa persona y en sus aspectos positivos. Esto hace que la comprensión y el entendimiento se vuelvan los protagonistas, sin ser casi conscientes de las cosas que nos diferencian del otro.

Entonces es cuando nos ilusionamos y empezamos a fantasear con futuros momentos juntos.

Todo es mágico y esto nos hace evitar los conflictos y las discusiones. Todos los sentidos se afinan y cada palabra, caricia o mirada es increíble. Por eso, esta primera etapa es especial y a todos nos apasiona. Tiempo de descubrir al otro, tiempo de ilusión, de encuentros deseados, tiempo que no querríamos que acabara nunca.

Durante esta etapa, tu cerebro produce más bienestar que antes. Produce y libera químicos que te dan sensación de satisfacción. Por eso es inevitable sentirse bien al estar enamorados. Vamos, que llevas unas gafas color rosa puestas. Tu reacción ante situaciones normales también cambia. Es muuuuucho más positiva.

2. Conocimiento

En esta segunda etapa, vamos a dejar un poco de lado eso de idealizar a nuestra pareja. Y vamos a ir viendo que tenemos diferencias además de tener cositas en común. El enamoramiento nos trae el conocimiento más profundo e íntimo de la otra persona.

Entonces en cuando empezamos a mostrarnos como realmente somos, en nuestra totalidad.

Cada persona, única y singular, empieza a mostrarse como es realmente, en su totalidad y autonomía. Cada persona empieza a compartir sus experiencias y vivencias personales. Ya no hay tanta idealización, sino que el encuentro comienza a ser más real.

“Recuerda que el más grande amor y los más grandes logros conllevan mayores riesgos”

-Anónimo-

Esta etapa de la relación es también conocida como la etapa en la que la relación real se genera o como la etapa de conocimiento. Y es que pasado la ilusión del enamoramiento, las parejas se presentan unas a otras más reales y humanas.

Durante esta etapa de la relación, las personas conocen también aquellos aspectos en los que no están de acuerdo. Y las diferencias pueden ser muy grandes e inaceptables o tolerables y compatibles. Mucha atención si durante este tiempo llegas a comprender que tu pareja y tu tienen valores de vida diferentes. De igual forma presta atención al identificar comportamientos inaceptables.

Si alguno de estos es tu caso, entonces debes considerar romper con la relación. Mientras más pronto te libres de las malas relaciones, mejor.

Volviendo a las características de esta etapa de la relación. La relación no es solo con tu pareja sino también con el entorno de ambos. Durante este tiempo la pareja suma a la relación personajes externos. La familia y/o amigos son integrados y la relación se desarrolla dentro de un entorno. Vive de esta etapa manteniendo el positivismo del enamoramiento pero concentrándote en la realidad.

Para quienes los rodean será más fácil conocerlos y aceptarlos si saben algo de las características reales del otro.

Pero eso sí. Recuerda que no necesitan complacer a nadie ni establecer ideales. Por el contrario, en esta etapa de la relación es importante reconocer al ser individual.

La fase de desarrollo de la relación se corresponde con el periodo durante el cual los dos miembros de la pareja intiman, pasan a confiar el uno en el otro de forma progresiva y se vuelven cada vez más interdependientes. Con respecto a la intimidad, Levinger destaca el peso que ejerce en esta la revelación de información privada.

Para que la relación pase de la etapa de familiarización o atracción a la de desarrollo es importante, según Levinger, que las dos personas sean (o pasen a ser) compatibles en aspectos como los gustos, las aficiones, los valores personales y las metas vitales. También es habitual que empiecen a aparecer molestias y rencores mutuos de relevancia variable.

 3. Convivencia

La pareja se establece como tal, tras un periodo de conocimiento de ambos, donde la atención principalmente ha estado en la proyección de una vida en común y en proyectos. Se decide a compartir una vida, desde la convivencia y el hogar elegido por ambos.

La actividad  sexual desciende, debido a la rutina, las responsabilidades y las cargas. El amor de la pareja se expresa de forma más afectiva, respetuosa y en forma de apoyo y entendimiento por una vida en común. Pueden surgir diferencias en la forma de resolver los conflictos y será necesaria la búsqueda de acuerdos y negociaciones.

Si la relación se mantuvo positiva durante la etapa de vinculación, llegarán entonces a la etapa de la convivencia.

Esta etapa de la relación puede ser también la más hermosa porque la pareja aprende a amarse en el día a día. Pero cuidado.

También puede convertirse en un tormento si ambos construyen una situación concentrada en definir poderes. Lo ideal es dejar de lado aquellas imposiciones y construir juntos aquello que represente y caracterice a su relación. Para eso lo más importante es el dialogo.

Hablen de todo. Desde los temas más simples hasta los más trascendentales.

Es importante que conozcas a tu pareja. Que sepas muy bien cuáles son sus sueños, miedos, necesidades y gustos. Es también muy importante saber qué estilo de vida quieres tener en el futuro. Recuerda la historia de Belén, ella quería un estilo de vida diferente y su relación tuvo que terminar para siempre. Descubre si tienen los mismos valores y planes futuros.

Si vas a establecer una relación a largo plazo es importante que sepas que ambos quieren lo mismo. O por lo menos que juntos encuentren un camino común.

Recuerda que una relación de pareja es en la que construyen JUNTOS un camino en el que los dos sean felices. Si estás en esta etapa de la relación; te recomiendo leer los consejos para tener un buena comunicación de pareja.

4. Autoafirmación

Tras un tiempo de convivencia, de desear compartir todo, surgen las necesidades individuales, y la defensa de las mismas.  Es el momento de plantearse hacer actividades por separado, respetando el vínculo y compromiso establecido en la pareja. En esta etapa pueden surgir conflictos debido a crisis personales no resueltas.

Es como un reencuentro con uno mismo tras haber estado una temporada centrados en el otro y en la relación de pareja. Al surgir de nuevo las necesidades individuales, cada uno de los miembros de la pareja, decide centrarse en sí mismo, al menos durante algunos momentos.

En esta etapa tienden a estar presentes varias inseguridades y ambos necesitan reafirmarse como seres individuales y valiosos.

Una de las dificultades de esta etapa es que puede ocurrir que no sea de forma sincronizada. Es decir, que uno de los dos entre en esta etapa antes que el otro.

El resultado será que los intereses cambiarán. Pero eso no significa que se deje de tener interés por la pareja, sino que ingresa en un proceso de descubrimiento interior.

Tener intereses diferentes no tiene por qué significar tener menos interés en el otro

El éxito para la pareja en esta etapa de la relación es manejar el tiempo adecuadamente para desarrollar actividades independientes y actividades de pareja. Y una vez más, apoyar a la pareja para descubrir cada día algo diferente.

Promueve que tu pareja mantenga una buena autoestima motivándolo, tratándolo con amor y respeto y ratificando sus cualidades.

De igual forma regálale su espacio e interésate por las historias que tenga que contarte debido a esas experiencias.

Permítele ser interesante, vivir nuevas anécdotas y eso sí, mantente como su compañera. Al fin y al cabo, en esta y en todas las etapas de la relación de pareja tú eres su mejor amiga.

De igual forma, concentra también tus energías en ti misma y en autoafirmarte como mujer y usar conscientemente tu fuerza interior.
No olvides que una pareja interdependiente elige compartir la felicidad y la armonía que cada uno ya tiene.

5. Crecimiento

Llegados hasta aquí, la pareja decide profundizar en su relación, que se torna más madura y estable. Es el momento de tomar decisiones como la de llevar a cabo proyectos en común como tener familia.

Es una etapa donde aparece de nuevo la ilusión, la emoción y el entusiasmo por compartir lo que ambos han decidido crear. Por seguir construyendo entre los dos su futuro y proyecto de vida juntos.

“El amor son dos almas que se ven a través de los cuerpos”

Anónimo

La Colaboración

A lo largo de la relación, la pareja se convierte en compañeros de vida, en mejores amigos y cómplices.

Y cuando llegan a esta etapa de la relación no hay plan que sea imposible alcanzar.

Por eso esta etapa de la relación se conoce también como la etapa de crecimiento o desarrollo.

La confianza en el otro sobresale y los días de transparencia y sinceridad dan sus frutos. Ya han formado juntos un camino y construido las bases de respeto y amor.

En esta etapa de la relación, las inseguridades quedarás detrás y juntos serán más poderosos que nunca antes. Todo, porque confían en el otro como el mejor compañero de aventuras.

Resalta a tu pareja como tu mejor compañero de equipo.

En esta etapa de la relación de pareja es importante que ratifiques más seguido lo importante que es tu pareja. Hazle saber el valor que tiene en tu vida y recuérdale con acciones lo importante que tú eres en su vida.

Los dos actúan en armonía como un equipo. Cada uno con su importancia y ambos como compañeros y apoyo para el otro. Mantén el interés motivando a vivir a profundidad el día a día en lugar de ver los días pasar.

Ambos, como pareja y como seres individuales han logrado una vida importante y deben siempre permitirse disfrutarla.

6. Adaptación

La vida sigue, y se dan los cambios, si la pareja se adapta a éstos, se consolida y madura. Es un momento para la pareja de consolidación o ruptura, ya que se cuestionan la escala de valores personales y la compartida. Surgen nuevos intereses debido a los cambios, como la independencia de los hijos, la jubilación, enfermedades, etc..

Puede ser una de las etapas de relaciones de pareja de re-encuentro, ya que las exigencias, responsabilidades y cargas de la vida son menores, y podemos volver a centrarnos en la pareja, para compartir nuevos proyectos, como fue en el principio de la relación.

¿Has pasado por todas estas etapas de las relaciones de pareja?

La Adaptación

Aunque esta etapa de la relación es nombrada como adaptación, se trata más bien de una readaptación. Es un momento en el que la pareja se ve a sí misma y analiza el resultado de las decisiones pasadas.

Para este momento ya compartieron muchas experiencias y vivieron juntos el resultado de las mismas. Ahora la pareja debe verse nuevamente, conocer en lo que se convirtieron y descubrir aquello que aún desean ser y hacer.

El problema de esta etapa de la relación es llegar a ella pensando que ya no hay más que hacer. O peor aún, llegar cargado de culpas y remordimientos de lo vivido o no cumplido. A pesar de que esta etapa de la relación llega en una edad adulta en la que los cambios físicos también resaltan, la pareja tiene aún mucho por vivir.

Y el éxito para mantenerse juntos a través de ella es mantenerse como compañeros, apoyarse y reconocer el valor del otro.

Esta puede ser una etapa hermosa si así lo permites.

Imagina que esta etapa es como el inicio de la relación de una nueva pareja. Y como tal, requiere del mismo nivel de encantamiento, amor, dedicación y descubrimiento que la primera vez.

Incluso hay quienes insisten en incluir más pasión a la relación. Y si dudas que esto es posible entonces debes leer el artículo sobre las ventajas de tener sexo después de los 50s.

7. Deterioro

A medida que pasa el tiempo es normal que las relaciones de pareja se deterioren y que la satisfacción de sus miembros disminuya de forma progresiva. Esto se asocia a factores como el desequilibrio entre las recompensas que se obtienen por continuar en la relación y los costes de hacerlo -que a su vez choca con la dificultad para romper, incrementada por el hecho de tener hijos juntos, compartir la vivienda, etc.

Por supuesto, la fase de deterioro de la relación no siempre se produce sino que algunas parejas consiguen mantenerse en la etapa de continuación hasta el final de sus vidas. No obstante, incluso en las relaciones exitosas cabe esperar que a partir de cierto punto aparezcan algunos sentimientos de insatisfacción y de aburrimiento mutuos, incluso si su intensidad es baja.

8. Finalización

Como es lógico, la última etapa de las relaciones de pareja en la teoría de Levinger es la de finalización. Esto no se asocia necesariamente con la ruptura, sino que también puede deberse a la muerte de uno de los miembros de la pareja o a otros factores.

En ocasiones la fase de finalización se debe a que el amor y la intimidad que han sostenido la relación hasta un momento dado simplemente acaban por desaparecer; ni siquiera es necesario que sucedan eventos negativos para que la conexión entre una pareja se deteriore y acabe por romperse.