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La química del amor: qué narices nos pasa al enamorarnos

la química del amor

¿Alguna vez te has preguntado por qué nos atraen ciertas personas y no otras? ¿Dónde reside el apego de las relaciones o el enamoramiento? Siento decirte que en el horóscopo no, sino que todo procede de ti mismo y de la bioquímica de tu cuerpo.


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¿Flechazo a primera vista?

Existen muchos factores que traemos arraigados por nuestra cultura, las modas y nuestra propia experiencia personal que provocan que nos sintamos atraídos por ciertas personas.  Pero, ¿nunca te has sentido atraído por una persona que en un inicio dirías que no te interesa? Esto se debe a un sistema muy primitivo y evolutivo que no podemos controlar, nuestro sistema inmune.

En concreto se trata del “complejo mayor de histocompatibilidad (CMH)”, que son una serie de moléculas que se encuentran en la superficie de nuestras células y se encargan de identificar cuerpos extraños en nuestro organismo (son las mismas que rechazan un órgano trasplantado cuando este no es compatible). 

Evolutivamente, a la hora de la supervivencia, cuanta más variabilidad existe, mayores probabilidades tienes de poder afrontar distintas situaciones adversas y por ende, de sobrevivir. Lo mismo se busca en el sistema inmune, variabilidad, de forma que cuanto más distinto sea tu sistema inmune o tu CMH de la persona en cuestión, más atraído te sentirás hacia ella de forma involuntaria. 

¿Me duele la barriga o me estoy enamorando?

Entonces, qué es lo que ocurre cuando ya hemos pasado esa barrera de atracción y selección, estamos conociendo a la persona  y comenzamos a sentir esa necesidad de estar con ella, ese apego repentino, esa felicidad y ganas de comernos el mundo. En definitiva, ¿qué es lo que ocurre cuando nos enamoramos?

He de decirte que lo que ocurre es que vas un poco “drogui”, sí, como lees. Tu cuerpo pasa a convertirse en una fábrica de hormonas, neurotransmisores y endorfinas que hacen que estés viviendo en una nube de emociones. 

Feniltelamina, la anfeta del amor

Se trata de una aminoácido esencial que actúa como un neurotransmisor y una droga natural producida por el cuerpo del grupo de las anfetaminas. Cuando comenzamos a conocer a alguien, y nos empieza a gustar, nuestro cuerpo eleva las concentraciones de esta sustancia en sangre (de hecho cuando te enamoras, se pueden encontrar este aminoácido incluso en la orina).

Es el primer responsable de sensaciones y cambios fisiológicos en el cerebro propios de una persona enamorada, como puede ser falta de sueño, exaltación, falta de apetito…También, es responsable de que posteriormente otro tipo de sustancias  también implicadas en todo este proceso del enamoramiento aparezcan, como puede ser la dopamina.

Me apuesto lo que sea a que en alguna ruptura os han aconsejado que comáis chocolate o si no es así, por lo menos sabéis que encontrarse a alguien comiendo chocolate y llorando es el típico tópico de las películas amorosas cuando alguno sufre un desamor. Lo cierto es que verdaderamente es útil y no es un simple antojo, ya que cuando ocurre este desamor, nuestro cuerpo deja de producir de forma natural este aminoácido y resulta que el chocolate contiene muchísimo, por lo que comerlo sacia la bajada de esta sustancia

Dopamina, una hormona relacionada con las drogas y juegos de azar

Esta hormona actúa como un neurotransmisor implicado en las acciones de placer y recompensa, de forma que cuando realizas algo placentero se libera. Tras esto, tu cuerpo se siente motivado para volver a realizar esta misma acción. Además produce euforia, pérdida de apetito, insomnio, hiperactividad…

Curiosamente es una hormona que también se produce con el consumo de drogas y juegos de azar, de ahí que se diga que el amor puede ser adictivo

Cuando te enamoras se produce naturalmente, pero al igual que con las adicciones, cuando este enamoramiento cesa y la producción baja, se pueden sentir síntomas similares a los de la abstinencia cuando estás enganchado, que incluso pueden desembocar en la obsesión.

Noradrenalina, un chute de exaltación.

Esta hormona es la que provoca el subidón y descontrol de emociones, mediante el aumento de la presión arterial y en consecuencia del pulso, nos hace estar nerviosos, ruborizados, nos genera esa típica sudoración en las manos…

En verdad la noradrenalina es una hormona de alerta y lo que nos hace es tener los cinco sentidos a punto cuando vemos a la persona de la cual estamos enamorados. 

 Serotonina, la hormona de la felicidad.

La famosa hormona de la felicidad, su nombre se debe a que ejerce un papel fundamental en nuestro estado de ánimo. De hecho, niveles bajos de esta hormona pueden ser síntomas de enfermedades tales como la depresión

Esta hormona no se encuentra en los mismos niveles durante toda la etapa del enamoramiento, ya que en un inicio cuando los niveles de deseo son muy altos, la dopamina ocupa todos los centros de recompensa. En cambio, cuando se van creando vínculos, los niveles de serotonina aumentan dando lugar a confort y estabilidad emocional en la pareja.

Oxitocina y el vínculo emocional.

Esta hormona está implicada en muchos ámbitos importantes, como en el parto, o en la lactancia. Pero el tema que nos interesa a nosotros ahora es en las relaciones, y no se queda corto de importancia, ya que esta hormona es la implicada en el apego, es la responsable de los vínculos amorosos y de que las relaciones perduren. Se le llama también “La hormona del abrazo”, ya que esta se segrega con actos de cariño como este o tras el orgasmo.

Cuanto más contacto tenemos con la persona en cuestión, más oxitocina producimos, aunque esto no ocurre así en todos los tipos de animales, por ejemplo los reptiles únicamente la producen a la hora de aparearse, por eso el resto del tiempo lo pasan solos. En cambio, animales como nosotros, los mamíferos, la producimos constantemente, de ahí que siempre se tienda a buscar vínculos con otros individuos, como la familia o un rebaño. 

La otra parte de la moneda de esta hormona es que está relacionada con los celos, que primitivamente actúan como una forma de supervivencia (como por ejemplo para no perder a ningún miembro de una manada), cuando estos se dan, los niveles de oxitocina bajan y aumentan los de cortisol, responsable de sentir miedo y ansiedad. Este cortisol es también el encargado del malestar y nervios antes de una cita, de las llamadas “mariposas en el estómago”.

¿Qué pasa cuando el enamoramiento se acaba?

Al igual que cuando pasas un periodo de tiempo largo oliendo algo y tu cerebro se acaba acostumbrando a este olor y se hace imperceptible, tus neurotransmisores se acaban acostumbrando a la presencia de las hormonas antes mencionadas y los síntomas de ese enamoramiento acaban por cesar. Pero esto no es el fin del mundo, es natural y si tu cuerpo llegase a mantener continuamente los niveles de hormonas que se dan el enamoramiento realmente no podrías vivir tranquilo.

Lo importante es saber combatirlo, evitando caer en el aburrimiento y la monotonía, ya que con planes frescos y novedosos, actividad sexual y salidas de la rutina, todas estas hormonas resurgen y mantienen activa la relación.

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