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Guía Erótica (2/2): Disfrutando con todo tu cuerpo

DIVERSIÓN ERÓTICA

Seguimos con la segunda parte de esta guía para aprender un poco más a disfrutar del erotismo de todo nuestro cuerpo. Por cierto, ¿has hecho los deberes? Guiño, guiño.


Antes de seguir leyendo, te recomiendo si no lo has hecho ya a que te pases por la primera parte de esta guía y revises los consejillos básicos para iniciar «La Ruta del Placer». Ahora sí, continuamos por la carretera cuerpo, nos encontramos una autopista gigante de aproximadamente 2 metros cuadrados.


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La Piel


Éste sea quizás, el punto más importante de la ruta y en el que tenemos que hacer sí o sí, una extensa parada.

La piel, es el órgano más grande del cuerpo humano. Mide aproximadamente (en un adulto promedio) unos 2 metros cuadrados, y su peso es en torno a 5 kg. ¡Los seres humanos tenemos la piel más sensible de todos los mamíferos!

Podemos encontrar alrededor de 1300 células nerviosas en tan sólo 2,5 cm2 de piel humana. Las yemas de nuestros dedos tienen unos 100 receptores nerviosos.

A diferencia del resto de animales, los seres humanos no mantenemos relaciones sexuales para reproducirnos exclusivamente, ni estas relaciones vienen determinadas por períodos de celo (aunque hay rachas que… ¡saltan chispas! 🔥). Entonces, ¿para qué lo hacemos?

Los seres humanos, nacemos con una necesidad de contacto que nos va a acompañar de por vida.

Lo que Manuel Lucas Matheu, (presidente de la Sociedad Española de Intervención Sexológica) definió (y dio título a su libro) como «Sed de Piel«.

La sed de piel es esa necesidad de tocar y sentirnos tocados, de apego, de cariño y de afecto; por la que los seres humanos nos relacionamos con los demás. En muchas sociedades esta necesidad se encuentra felizmente satisfecha, y en otras no tanto. De hecho, ¿quién no ha escuchado cuando un bebé llora, «no le des abrazos que es malo que se acostumbre»?

Portada del libro «Sed de Piel» por Manuel Lucas Matheu
PIEL
Foto de Alexander Krivitskiy en Pexels

Esa afirmación es totalmente falsa. Los bebés lloran porque tienen alguna necesidad: alimento, aseo… ¡SED DE PIEL! Si no cubrimos su necesidad de contacto, esa personita desarrollará un apego inseguro, convirtiéndose en un/a adulto/a con una autoestima débil, que tendrá que esforzarse en mejorar para vivir en nuestro mundo. Pero, si cubrimos sus necesidades de contacto, el/la bebé entenderá que puede confiar en esas personas adultas que a veces lo miran con cara de bobos/as y le dicen cosas que no entiende, por lo que generaremos personas seguras de sí mismas y con alta probabilidad, exitosas en sus relaciones sociales.

Tras esta chapa informativa… ¿Vamos a por lo que hemos venido?

¿Cómo estimular la piel?

Bien, para estimular la piel, tenemos que dedicarle tiempo. Ni muy rápido, ni muy lento. No debemos excluir, a priori, ninguna parte de la misma. Digo a priori, porque (¡rememora esos consejillos básicos!) tenemos que escuchar lo que la otra persona nos expresa; y si hay alguna zona que le incomoda que toquemos, pues no se toca. Recorrer la piel de nuestra pareja sexual va a estar bien, dando igual por donde empecemos. Lo importante es no olvidar ninguna parte, ni centrarnos exclusivamente en alguna otra (ya sabéis por dónde voy…).

VENDA OJOS
Foto de Tomas Andreopoulos en Pexels

Para mejorar y maximizar la sensación producida en la piel, es recomendable tapar los ojos de la otra persona (aquí encontraréis gran variedad de antifaces). Aconsejable también usar alguna pluma o imitar su efecto, con nuestras manos; lo que se denomina masaje erótico.

Para dar un buen masaje erótico, imagina que tus dedos son plumas (no masajear como si fueses fisioterapeuta también ayuda). No queremos dar un masaje relajante, no queremos que nuestro/a amante se duerma. ¡Queremos excitarlo/a! Para ello, tenemos que esforzarnos en acariciar sus dos metros cuadrados de piel, de manera sensual.

¡La piel es el verdadero Punto G!

Si le dedicas el tiempo y el tacto necesario a este gran órgano (recuerda, desde los dedos de los pies, hasta la cabeza, pasando por el pecho)… Te aseguro que podrá ser la mejor experiencia sexual de vuestras vidas.

Como última parada en esta Guía Erótica, y no por ello menos importante…

Los genitales


Los genitales han sido considerados y siguen siéndolo en gran medida (lo vemos muy claro por ejemplo, en la industria del porno mainstreaming) «los reyes del mambo»; obviando, entre otras cosas la piel, los besos, la sensualidad…

Desde hace años, estamos viviendo una revolución sexual; cambiando el modelo desde una sexualidad falocéntrica, aeróbica y centrada en la reproducción; a una vivencia erótica y sexual libre; en la que también el placer de la vulva, se pone sobre la mesa.

En este cambio de paradigma, tenemos que destacar la invención de uno de los juguetes eróticos más vendidos en el último año: El succionador de clítoris. ¿Por qué? Porque ha venido a visibilizar que también las mujeres nos masturbamos, y a ponerle cara a nuestro tesoro escondido: el clítoris.

VULVA
Foto de Dainis Graveris en Pexels

El clítoris es, dentro de los genitales, la estructura más divertida. Recordemos que tiene 8000 terminaciones nerviosas, el doble que el glande del pene; y que su única función es la de dar placer.

La parte externa, que vemos sobre la vulva, representa sólo un 10% de su estructura total; el otro 90% se encuentra en el interior de la vagina. La mayoría de las mujeres, reconoce que sólo con su estimulación directa o indirecta puede tener orgasmos; rompiendo así de lleno con el mito del orgasmo vaginal (si la vagina tuviese tantas terminaciones nerviosas como para producir orgasmos, los partos serían tremendamente insoportables).


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El clítoris también tiene un papel principal cuando hablamos del squirting (eyaculación femenina), ya que hay que estimularlo de manera directa desde fuera y con la mano en posición «Spiderman», introducir los dedos en la vagina poco más de un centímetro y acceder a su parte interna, la zona G (mal llamada punto G; ya que no es un punto, si no una serie de ellos) con un movimiento de «ven». Movimiento que, por cierto, debe llevar un ritmo constante.

La zona G de las personas que nacen con pene (Punto P), se sitúa a unos 7 cm de la apertura del ano. Su tamaño es como el de una nuez y al tacto, es parecido a una nariz. Para introducir cualquier juguete erótico o los dedos por el ano, es necesario utilizar lubricantes con base de silicona y si queremos mejorar la experiencia, podemos utilizar también relajante anal.

PENE
Foto de Dainis Graveris en Pexels

La zona más sensible del pene, es el glande. Por ello, es recomendable tocarlo suavemente y con la lengua, a ser posible. Si vamos a tocar con las manos, utilizar lubricante con base de agua para maximizas las sensaciones. Otra parte importante, son los testículos.

Entre éstos y el ano, nos encontramos el periné; una zona que si presionamos con los dedos, va a acentuar el placer, sobre todo durante el sexo oral.

Tampoco debemos olvidarnos de la vulva.

Lamer y presionar con las manos, los labios externos y el monte de Venus suma también varios minipuntos. El orificio de la uretra (Punto U), estimulado suavemente con la lengua es también una casi desconocida, fuente de placer.

Y por último y para los/as más profundos/as y aventureros/as… Nos encontramos el Punto K.

Es una zona restringida, a la que se accede únicamente con pase VIP. Sólo si lo que intentamos introducir, es superior a 10 cm; lo habremos conseguido. Esta zona de difícil acceso, es la responsable de los orgasmos en las personas que nacen con vulva y no pueden sentir el clítoris por lesión medular. Se encuentra en el cuello uterino y la sensación obtenida, puede ser muy placentera.

¡Espero que hayáis aprendido y disfrutéis de esta completa Guía Erótica!

Un placer haberos acompañado en este excitante recorrido.

Rosa María Martínez González (Psicóloga y Sexóloga Clínica). (MUNAY) Consultas online: FB/IG: @munaycentropsico / E-mail: rosampsicologa@gmail.com