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Entrevista a Noemí Casquet: educación sexual, relaciones no monógamas y viajes románticos

Entrevista con Noemí Casquet

Periodista, escritora e influencer, Noemí Casquet es conocida por ser una persona que trata los temas más «incómodos», desde las relaciones abiertas, a la pornografía y es una de las pioneras de la educación sexual afectiva explícita con su proyecto Santa Mandanga.


Este año Noemí anuncia muchas novedades: se esperan unos cuantos cambios radicales en Santa Mandanga y recién acaba de sacar a la venta de su segundo libro – Zorras, una novela erótica que promete revolucionar nuestra mente. En esta entrevista hablamos sobre el concepto de las relaciones poliamorosas, revelamos los secretos para disfrutar de relaciones sanas, discutimos sobre la educación sexual y conocemos los destinos soñados de «Mamá Casquet». 


Noemí Casquet


– Noemí, eres conocida como una periodista especializada en sexualidad y viajes. ¿Qué nexo en común encuentras entre ambos temas?

Actualmente encuentro la pasión entre ambos temas. Me gusta mucho viajar, aunque todavía no les he pillado mucho el punto a los viajes, porque me genera cierta ansiedad el no tener las cosas bajo control. Es lo que me enseñan los viajes, igual que el sexo, ya que aquí también tenemos que dejarnos llevar. 

De hecho, el sexo de algún modo es un viaje también. Por eso, me gustaría que ambas temáticas estuvieran juntas, mezcladas. La antropología sexual es algo que me llama mucho la atención desde hace años y sí que en un futuro me encantaría dedicar mi vida a viajar y a descubrir la sexualidad en diferentes países y culturas.

Presentación de su nuevo libro «Zorras»

– Además, haces una gran labor en cuanto a la educación sexual. ¿Puedes contarnos en qué consiste tu proyecto Santa Mandanga? ¿Por qué nuestros lectores deberían apuntarse?

Santa Mandanga es la primera plataforma de educación sexual afectiva explícita, lo que significa que nosotros enseñamos educación sexual con cuerpos y genitales reales y con todo tipo de diversidad en cuanto a orientaciones, identidades, prácticas y personas en general. 

Ahora estamos en un momento de cambio. Planeamos lanzar una nueva plataforma de cara a septiembre-octubre, que va a ser algo mucho más educativo y entretenido y va a reflejar mucho más como vemos Santa Mandanga, que al fin y al cabo es una escuela del sexo.

Creo que Santa Mandanga es una buena solución para aquellas personas que buscan otras formas de descubrir la sexualidad, porque no nos han educado para eso. De momento el tema de la sexualidad queda relevado a un segundo puesto, y en ese sentido es importante tener alternativas, como Santa Mandanga, si queremos educarnos sobre ello.

Lamentablemente Santa Mandanga es un servicio privado y no es algo gratuito, ya que no estamos financiados por lo público. Sin embargo, hacemos el precio lo más barato posible, para que la gran mayoría de personas se lo pueda permitir: la suscripción mensual es de 5€ y te da acceso a todo el contenido.

– Tus fans te llaman “Mamá Casquet”. ¿Cómo se siente y qué implica ser una figura materna para la generación actual?

Yo no me siento una figura materna, aunque sí que es cierto que en ocasiones mucha gente me ve como una persona con la que se puede desahogar, una persona que va a velar por la protección, por la seguridad, por el amor. Me siento parte de toda esa comunidad y quiero cuidarla con todo mi ser, porque la hemos construido entre todos y creo que es una de las comunidades más bellas que existen ahora mismo por internet. 

Tengo muchísima suerte, porque ahí no hay nada de haters, ni de odio, pero al mismo tiempo tengo una comunidad despierta, y si en algún momento la cago, digo algo fuera de lugar o impropio de mí, la comunidad me lo hará ver. Es algo que agradezco mucho, tanto el amor que me dan como la crítica que recibo, siempre y cuando sea constructiva.

Entrevista con Noemí Casquet

– Es curioso, que la web de Santa Mandanga tiene una línea religiosa bastante marcada que ofrece un contraste brutal. ¿Cuál es la razón creativa de esta temática?

En su día elegimos esta línea porque a mí me gusta mucho el sentido estético que hay en las iglesias, y en algún modo me parece hasta erótico. Tenía idea recuperarlo alejándolo de todo aquello, pero sin generar debate. Decidimos adaptarlo, pero ha sido algo que a mí personalmente no me acaba de convencer y al equipo tampoco. Por ello, esta temática va a cambiar ahora de cara a septiembre-octubre con la nueva web y nueva imagen. Estamos haciendo muchos cambios y la ruptura con la línea creativa va a ser uno de los más notables.

– Hablando de los paralelos con la iglesia, la web dispone del «Confesionario», donde los usuarios pueden compartir sus historias o fantasías eróticas. ¿Recibís muchos relatos picantes? ¿Quieres recomendar alguno en especial?

La verdad es que recibimos muchos relatos eróticos. La gente se anima bastante a escribirlos y que después sean publicados. Los tenemos de todas las temáticas, así que no podría escoger uno. Yo invito siempre a la gente a que los lea y que los vea, porque además son gratuitos. Así que tienen ahí el arte de nuestros seguidores y suscriptores a su disposición y, por supuesto, si quieren escribir, también tienen esta oportunidad.


Relaciones


– En la Academia de Santa Mandanga ofrecéis el curso «Cómo construir y mantener relaciones sanas». ¿Qué necesidad tiene la sociedad de hoy en día respecto a este tema? ¿Dónde metemos la pata?

Creo que hoy en día la sociedad tiene necesidad de desarrollar todo lo que es una educación sexo-afectiva en general, porque tampoco nos han educado para ninguna de estas temáticas. Se nos ofrece que las parejas ya están condicionadas de una forma, como paquetes, y que no podemos plantearnos ni lo que tenemos, ni lo que queremos. Las cosas son así y como así están establecidas, así tienen que seguir. Por eso creo que empezar a plantearnos las cosas y ser personas conscientes hace que empecemos a vivir nuestra vida de una forma mucho más libre, porque al fin y al cabo estarás escogiendo por tu propio ser, que es lo que más se adapta a ti mismo o a ti misma. 

En ese sentido es muy importante plantearnos las relaciones. La verdad es que las relaciones tóxicas están más presentes de lo que nos imaginamos: en las canciones, las series, las películas, la literatura se sigue perpetuando un rol dentro de las relaciones amorosas que suele ser muy tóxico. Por eso, por un lado, hay que empezar a crear nuevos referentes culturales que rompan con esta idea preestablecida de cómo son las relaciones. Por otro lado, hay que hacerlo a nivel individual, es decir, plantearnos qué tipo de relaciones queremos y cómo queremos vivirlas. Y además, preguntarse, si hasta ahora las relaciones que hemos vivido nos han servido, nos han hecho feliz, o tienen componentes tóxicos, que en la gran mayoría de los casos es así.  

Creo que la comunicación es uno de los mayores errores que hay en las relaciones. No tenemos confianza, preferimos mentir a nuestra pareja antes que decirle la verdad. Además, es difícil comunicarse de una forma empática y respetuosa, sobre todo en momentos de crisis, en los cuales se mezclan muchísimas emociones. El problema es que tampoco sabemos cómo gestionarlas y cómo comunicarlas, y por eso metemos la pata. Lo entiendo, es muy complicado, pero hay que hacer un esfuerzo y es ahí donde reside el cambio. 

De ahí quisimos hacer este curso en Santa Mandanga para ayudar a todas aquellas personas que realmente estén en el camino y quieran dar ese paso. Lo hacemos super asequible, está a 19,90€. El curso tiene diferentes módulos y lo llevan 3 terapeutas de pareja y sexólogas, así que mejor imposible (se ríe).

– Sabemos que prácticas relaciones no monógamas. ¿Qué opinas sobre la percepción de relaciones abiertas y poliamorosas en España?

Entrevista con Noemí Casquet

Creo que todo está cambiando desde hace 5 años que oficialmente salí del armario y que llevo practicando este tipo de relación con mayor o menor medida. Por ejemplo, empecé teniendo muchas relaciones poliamorosas, y ahora mismo apenas estoy teniendo relaciones fuera de mi relación principal. Y me siento cómoda con ello, me siento bien. Es una cuestión de oportunidades, no de obligaciones. Yo como una persona no monógama no estoy obligada a tener 20.000 parejas paralelas, simplemente tengo la oportunidad de hacerlo. 

Creo que esta percepción también poco a poco va calando en la sociedad. Si que es cierto que antes a la gente le sorprendía mucho que eras poliamorosa, o que eras no monógama y ya te tachaban de promiscua. Actualmente sigue pasando eso, pero la sociedad va evolucionando y va aceptándolo, sobre todo a medida que vamos reflejándolo y divulgando sobre el tema. 

Muchos jóvenes ahora se están planteando su orientación relacional, algo que tendría que ser básico, como nuestra identidad o nuestras orientaciones sexuales. Creo que poco a poco realmente vamos a tener un buen catálogo de modelos relacionales donde poder elegir aquel que se adapte más a nuestra forma de ser y de percibir el amor.

– ¿Crees que las relaciones poliamorosas son una moda o realmente una necesidad que ha estado bloqueada?

Ni una moda, ni una necesidad. Las relaciones no son necesarias como tal, es decir, necesitamos el contacto humano pero no las relaciones de parejas. A mí no me gusta hablar del amor como una necesidad, porque de algún modo, implica también que si lo perdemos, no vamos a poder subsistir sin relaciones. En ese aspecto “la necesidad” tiene una connotación un poco negativa. 

Las relaciones poliamorosas siempre han estado ahí y han vivido sus más y sus menos, lo único que no se ha tenido el altavoz. Habían épocas de plena expansión, como los años 20 o los años 60. Aquí en España no, obviamente, pero en EE.UU. y en zonas más avanzadas de Europa la gente vivió toda esa explosión del amor libre, de la época hippie, por así decirlo. 

El tema del poliamor ha ido por épocas y ahora justamente estamos en el momento, cuando mucha gente lo está visibilizando. Si esto significa, que ahora de repente se haya puesto de moda, pues en los años 60 también sería así, ¿no? (se ríe). En realidad, este tema sigue ahí desde hace siglos y siempre han habido momentos en los cuales, las relaciones no monógamas o poliamorosas, se han dado a conocer, porque siempre han existido y porque, de hecho, forman parte de nuestro ser.

– ¿Es más importante tener la posibilidad de estar con otras personas o hacer realmente efectiva esta posibilidad?

No es ni más, ni menos una cosa o la otra. Es importante plantearnos que tenemos la posibilidad de estar con otras personas pero siempre y cuando esa posibilidad sea efectiva. Hay algo que en muchas ocasiones se nos pasa, y es la responsabilidad afectiva. Es algo que sucede sobre todo en un plano poliamoroso, o de relaciones no monógamas en general, cuando, por ejemplo, tenemos muchas relaciones con varias personas, pero no somo conscientes de que esas personas tienen emociones, y no solemos ser responsables con ellas. 

Imagínate que has empezado una relación con una persona, esa persona esta pilladísima de ti. Y de repente a ti se te ha pasado la energía de la nueva relación o el enamoramiento y decides que ya es suficiente y te vas con otra persona. En este caso le has dejado a esa persona con la que has iniciado un camino, un vínculo, como si fuese un mero objeto, y es ahí cuando implica la responsabilidad afectiva.

La responsabilidad afectiva significa que tenemos que ser conscientes de que todas nuestras palabras, nuestras acciones, nuestros sentimientos, nuestra forma de ser, van a influir en otra persona, y que de algún modo también tenemos que ser responsables de esa ruptura del vínculo o cualquier cambio que estamos planeando hacer. 

Obviamente, podríamos tener relaciones afectivo-románticas con muchas y muchas personas, pero a lo mejor no tenemos el tiempo suficiente, como para gestionarlas y ser responsables con todas ellas, y con eso también me refiero a cuidados, a estar presentes, a estar ahí… Entonces, si nos estamos planteando la posibilidad de estar con varias personas, deberíamos plantearnos también con cuántas personas podríamos ser responsables a nivel afectivo, y es ahí donde reside la parte más sana, más equilibrada de las relaciones no monógamas.

– ¿Crees en un poliamor donde las distintas parejas puedan estar al mismo nivel o en un poliamor donde siempre hay alguien principal?

No es cuestión de creencia, esto existe por más que yo crea en una cosa u otra. Hay persona que no tienen distinción en cuanto a jerarquía y todas las relaciones están a un mismo nivel, pero sí que se sigue etiquetando. Se llama el poliamor no jerárquico. 

Por otro lado está el poliamor jerárquico, donde existe una relación principal, y las demás son relaciones secundarias o terciarias, pero no tienen nada que ver con la gestión o la clasificación de sentimientos, sino más bien de privilegios, como puede ser compartir el hogar, los hijos, una familia, etc. 

Y hay otro concepto que se llama anarquía relacional, donde no se etiquetan las relaciones, porque se entiende que cada relación es única en sí misma y los sentimientos son únicos en sí mismos. Dentro de la anarquía relacional tampoco hay jerarquía, el epicentro eres tú y tú gestionas cada relación con cada ser humano, sin distinción entre amistad, amor, sexo o lo que sea. 

En mi caso, por ejemplo, a mí me gusta más tener una relación principal, porque soy una persona muy complaciente, y llega un punto en el que no sé gestionar bien. Por eso, me funciona tener una relación principal, aunque me gusta mucho el concepto de la anarquía relacional, de romper con esas etiquetas que durante tanto tiempo han ido perpetuando una realidad.

– Para la mayoría de nosotros resulta bastante complicado construir y mantener relaciones con una sola persona y tú lo consigues con varias. ¿Nos revelas tu secreto?

Pues, no tengo ningún secreto, la verdad, porque soy una mierda haciendo esto también (se ríe). Para mí una reacción tiene 5 ingredientes: la empatía, el respeto, la comunicación, la confianza y el amor. Y el sexto ingrediente sería la responsabilidad afectiva. Creo que si aplicamos estos ingredientes, a todas las relaciones que tengamos en nuestra vida, vamos a construir relaciones sanas. 

En realidad todo el mundo tiene varias relaciones a la vez: con la familia, con los amigos, con la pareja, con los ex, sí tenemos ex… Creo que en ese aspecto se trata de cuidar, de gestionar y de amar a todas aquellas personas y controlar también un poco que estén bien, básicamente. Sobre todo hay que ser sinceros, saber cuanto tiempo puedes dedicarle a esas relaciones, saber qué relaciones vas a priorizar, porque obviamente van a haber personas con las cuales te gustaría mantener un vínculo más fuerte que con otras. Así que el secreto ya lo tenéis vosotros también, ya que ya estáis gestionando muchas relaciones a la vez.


Sexo


Vivimos en la época de Tinder y Womanizer, cuando el sexo y el orgasmo se convierten en algo rápido, impersonal, que ni siquiera requiere la implicación de otra persona. ¿Crees que todas estas nuevas posibilidades son un paso atrás o un paso adelante en la revolución sexual?

Es un paso más, ni para atrás ni para adelante. Es el paso en el que estamos, que nos conducirá a donde queramos llegar. La cultura del hook-up o la cultura de la inmediatez, se está construyendo a través de las aplicaciones para ligar, o de los succionadores de clítoris, y eso está bien, pero siempre y cuando seamos conscientes del lugar en el que nos encontramos. Las cosas no deben clasificarse en cuanto a si es negativo o si es positivo, porque siempre hay un yin y un yang, dentro de lo malo hay algo bueno y dentro de lo bueno hay algo malo. Esto es el equilibrio con el que se rige el universo y ahí poco podemos hacer nosotros, más que intentar ver ese otro lado. 

Entonces, el lado negativo de Tinder y de los succionadores de clítoris, es la inmediatez, el sexo como algo físico, el orgasmo por el orgasmo y ya está, como la descarga eléctrica que libera tensiones y punto, y un poco la falta de sumergirse dentro de todo este universo, de todo este cosmos que representan las relaciones y el sexo en general. 

Pero por otro lado Tinder y los succionadores de clítoris han traído cosas muy buenas. Por ejemplo, a muchas personas introvertidas Tinder les ha ayudado a abrirse más, a hablar con otras personas, a darse a conocer, a romper con esa timidez y esa vergüenza. Nos ha ayudado también a conectarnos con todo el mundo, a ligar con muchas personas, a relacionarnos con muchas personas, a conocer a las personas y a tener diferentes experiencias sexuales. 

El succionador de clítoris ha posicionado al clítoris como un elemento de placer dentro de aquellas personas que tienen coño. Ha posicionado también los juguetes eróticos, la masturbación de los coños y muchas otras cosas que eran necesarias que se revolucionaran. 

Así que creo que una cosa y la otra son buenas y malas al mismo tiempo en este punto en el que estamos. Otra cosa es preguntarnos hacia dónde queremos ir: si queremos seguir perpetuando esta cultura hook-up y esta cultura de la inmediatez, o si vamos a tomarnos el sexo y las relaciones de otra forma. Y es ahí donde reside el punto de inflexión que deberíamos tener como sociedad.

Se habla mucho de la liberación sexual femenina, pero poco oímos de la liberación sexual masculina y los tabúes que existen. ¿Crees que el hombre tiene que asumir también un proceso de liberación sexual que vaya más allá de los clichés?

¡Que ilusión me hace que me hagas esta pregunta! A día de hoy me siguen preguntando sobre la liberación sexual femenina, ¿qué se necesita?, ¿por qué nos tenemos que liberar?, y es como “pero bueno, ¿en qué mundo vivimos?”. Sé que en las ciudades y los pueblos es diferente, pero este cambio va a llegar de un modo u otro a todas las partes del país. 

La liberación sexual femenina era algo que tenía que pasar, porque durante mucho tiempo hemos estado sometidas y nuestro placer ha estado en un segundo plano. Pero no es el ahora. Ahora yo escucho hablar muchísimo más de la masturbación a mujeres que a hombres, veo muchas más ilustraciones sobre sexo en mujeres que en hombres, veo mucha más educación sexual en mujeres que en hombres, veo muchas más mujeres que hablan sobre sexo, liberación y demás que hombres, y veo que se reivindica mucho más el clítoris antes que el punto P.

Creo que en el punto en el que estamos la balanza se está desequilibrando hacia la parte femenina, y eso es un problema, porque hemos evolucionado tan rápido, hemos cogido tanta carrerilla, teníamos tanta rabia dentro, que hemos empujado demasiado fuerte y se ha desestabilizado a nuestro favor en este sentido. 

Pero si la balanza no está estable, lo que estamos consiguiendo es un poco lo que hay ahora mismo: muchos hombres que están acomplejados, hombres que tienen mucha presión en el sexo, hombres a los que nadie les ha dicho “a mí me gusta eso, yo quiero esto, yo quiero lo otro”,  hombres que han seguido consumiendo referentes culturales que perpetúan en las relaciones y los pilares fundamentales que sigue manteniendo el sistema.

Creo que ahora mismo es necesario la liberación sexual masculina. Necesitamos a hombres que hablen con otros hombres sobre sexo, sobre emociones, sobre el punto P, sobre masturbación, sobre los huevos, sobre las erecciones. Necesitamos a hombres que rompan con ese tabú frente a la eyaculación precoz, la eyaculación retardada, los gatillazos, y todas esas cuestiones que suceden. Necesitamos a hombres que rompan el mito de que el tamaño sí que importa. Necesitamos a hombres que realmente rompan con una estructura que ha diseñado a la perfección el sistema y que sigue perpetuando a lo largo de los años.

Entrevista con Noemí Casquet

Se está rompiendo mucho el rol de género por parte de la mujer, porque nos estamos dejando vello, porque estamos mostrando tal y como somos, porque estamos reivindicando que todos los cuerpos son bellos, que todas somos preciosas, y eso está funcionando muy bien como motor de la liberación. 

Pero por otro lado nos estamos olvidando del polo opuesto. Nos estamos olvidando de que los hombres todavía siguen teniendo complejos, de que hay hombres que tienen muchas formas (delgados, gordos, con estrías, sin estrías, con todo tipo de cuestiones), que todos los hombres tienen emociones y que reivindicar esas emociones es importante. Y es ahí, donde los hombres necesitan la liberación, y tenemos que empujar de algún modo para provocarla, porque tiene que suceder tarde o temprano.

Con las redes y sobretodo con la cuarentena, el sexo en la distancia se conforma como una nueva realidad. ¿Es algo real o solo una distracción que no nos aporta un valor?

El sexo en la distancia siempre ha estado, pero actualmente se ha consolidado mucho más. Es un tipo de relación sexual, como muchas otros. Lo único es que si nos basamos únicamente en esta nueva realidad, nos estaremos perdiendo lo más importante del sexo: el estar en contacto directo con otra persona y el poder construir a través de los cuerpos una nueva dimensión, que para mi es lo que construye el sexo. 

Creo que el sexo en la distancia aporta valor, porque estamos siendo mucho más creativos y también nos estamos descubriendo a nosotros y nosotras mismas a través de la masturbación. Seguramente, el sexo virtual se va a quedar, se va a consolidar, y va a representar una nueva forma de tener relaciones sexuales. 

Pero también pienso que la nueva realidad no está cambiando mucho la forma de tener relaciones. Hay mucha gente que está un poco paranoica por el tema del COVID, pero veo por lo general, que no existe tanto temor y tanto miedo. Le llevamos ventaja a todo esto de los virus (se ríe), porque las enfermedades de transmisión sexual (ETS) están a la orden del día. Así que en realidad el coronavirus es un riesgo más y le deberíamos tener el mismo respeto, que a las ETS.

Volviendo a los tabúes, el orgasmo femenino sigue siendo un tema complejo y muy poco estudiado. ¿Qué aconsejarías a las mujeres que se sienten “problemáticas” porque tienen dificultades para alcanzar el orgasmo con su pareja?

No lo veo tan complejo, pero sí que poco estudiado. Durante muchos años la sexología se ha enfocado en el estudio de la reproducción, y dentro de este tema el orgasmo femenino no era tan importante como el masculino. En ese sentido los estudios actuales se están poniendo a la orden del día, y todavía seguimos investigando el orgasmo femenino, el squirt, la eyaculación y otras cuestiones. 

Para todas aquellas personas que tengan problemas para alcanzar el orgasmo, yo les recomendaría, siempre dependiendo de la gravedad del asunto, por ejemplo, empezar con la masturbación, ver si realmente nos da asco nuestro cuerpo o nuestros genitales, ver si realmente tenemos algún trauma que haya cambiado nuestra percepción del sexo y, sobre todo, trabajarlo con profesionales, ¡que para eso están! Vivimos en la época de la sexología y cada vez hay más profesionales que tratan este tipo de temas. Así que si tienes un problema con tus orgasmos, no te lo pienses: ahí están los profesionales para ayudarte, para aconsejarte y para guiarte en este camino.

Vemos que en Santa Mandanga también disponéis de una tienda online. Más allá del famosísimo Satisfyer ¿qué debería tener la pareja del siglo XXI en su mesilla de noche?

Pues, ¡todos aquellos cachivaches que les interesen! (se ríe) Creo que tener cosas en pareja mola, como por ejemplo, estimuladores que potencian todas las sensaciones, condones, balas vibradoras. Luego, si queremos ponernos más intensos podemos recurrir a todo lo que tenga que ver con tobilleras, esposas, mordazas, látigos, floggers, y si queremos algo mucho más íntimo, un aceite de masaje es una buena opción. 

También aconsejaría a todas esas personas que tienen pene que se sumerjan en el mundo de los masturbadores, ¡porque son la hostia! (se ríe) Hay muchísimos tipos: el Mega Bator (que para mí es muy top), Autoblow, los masturbadores hiper realistas… Creo que es interesante estas personas tengan su masturbador y se juegue entre ellos.

Una de las problemas que afrontan miles de parejas consiste en que tarde o temprano el fuego de la pasión se apaga. ¿Cómo consigues mantener viva la llama en tus relaciones?

No monogamia amiga. (se ríe) A mi la no monogamia me salva de ese fuego que se va apagando porque en mi caso, no se apaga tanto con la persona, sino por la escasez de libertad. Aunque no haga nada con otras personas, el simple hecho de sentirme libre, a mí ya eso me pone cachonda. 

Luego, si mi pareja tiene relaciones con otras personas, al principio, obviamente, me cuesta mucho gestionarlo, pero después me hace ponerme a mí también las pilas. Como si ahí cambia algo y me aviva la llama con mi pareja. Entonces, para mí la no monogamia reside. PARA MÍ. Esto no significa que es el denominador común de todo el mundo, porque la no monogamia puede romper muchas relaciones, no es algo que nos podemos tomar a broma. 

Yo diría que para avivar el fuego es necesario romper con la monotonía. La rutina está bien, necesitamos de rutina, no es algo malo. Pero creo que tenemos que añadir novedades a esa rutina a través de nuevas experiencias sexuales, sea la no monogamia, juguetes eróticos, nuevas posturas en la cama, un libro erótico o una película pornográfica. Es decir, hacer cosas que rompan un poco la monotonía.

Otra cuestión es el tiempo de calidad. Creo que es una de las cosas más importantes en una relación, que se van dejando poco a poco a medida que pasa el tiempo. Con el tiempo de calidad me refiero a que se guarde un tiempo a lo largo de la semana a la pareja, para dedicarnos tiempo y hacer algo que nos gusta: viajar, ir a cenar, cocinar juntos en casa, follar… 


Turismo


– De todo lo que has viajado, recomiéndanos 3 destinos para ir en pareja.

Os voy a decir 3 destinos que a mí me gustaron mucho. Primero, es Venecia. Creo que es un destino súper romántico y súper bonito. He ido unas 3 o 4 veces y es una de mis ciudades favoritas, porque tienen una magia y una decadencia que me parece bella en sí misma. 

Otro destino que voy a recomendar es Bali. Yo estuve en Bali durante dos meses y me encantó. Me enamoré de todo: de la isla, de su gente, de todo lo que conlleva. Creo que es un destino bastante romántico, al menos hay mucho turismo enfocado al turismo de pareja. 

Y finalmente, de los destinos a que he ido, recomendaría también Perú. Hacer una ruta desde Lima a Cuzco, visitando el Machu Picchu. Estuve ahí y creo que es una experiencia brutal. Y luego ir a Iquitos, que es donde está la parte de Amazonas. Es una aventura que tiene varios ingredientes, como montaña, playa, selva, así que puede ser muy interesante en pareja.

– ¿Que lugares nos aconsejas para visitar en tu ciudad?

Os recomendaría mis tres lugares favoritos de Madrid. Una taquería en la calle Hileras que se llama Mi Ciudad, donde os aconsejo tomar una michelada. La Coquette, un bar de Blues, que es bastante pequeñito, pero si os gusta esta música, es el lugar de blues por excelencia en Madrid. Y mi lugar favorito por encima de todos en la ciudad es el Café Central, un lugar de jazz emblemático. Os recomiendo que toméis ahí un Manhattan, es mi plan favorito en Madrid, que echo mucho de menos.

– No es ningún secreto que durante las vacaciones los divorcios y las rupturas se disparan. ¿Qué hay que tener en cuenta para no liarla?

Lo primero es que si no te apetece viajar con tu pareja, no estás obligado a hacerlo. Puedes viajar solo/sola, con tus amigas, con tus hijos solo/sola, con tu familia…

Parece que si tenemos una pareja, estamos obligados a viajar siempre juntos. Pero hay veces que no nos apetece viajar con nuestra pareja, porque no nos gusta, no nos llevamos bien o no encontramos la fórmula.

Así que lo primero es saber si 100% quieres ir, y lo segundo es entender que durante el viaje va a haber muchas tensiones. Así que antes de salir os tenéis que concienciar que esas tensiones no pueden ser las protagonistas del viaje. Es muy fácil de decirlo y es difícil hacerlo, porque en las situaciones a veces nos pueden las emociones. Pero creo que es importante antes de salir, decir: “Oye, estamos en modo viaje, todo lo que pueda pasar, vamos a salir. Así que relax y vamos a por ello”. 

La comunicación también es importante. Es crucial comunicar si queremos hacer una cosa u otra, si estamos cómodos o incómodos, y no quedarnos callados si no nos gusta algo, ni mandar mil indirectas, porque eso no sirve para nada. 

Otro consejo es no tener expectativas, pero sí objetivos. Las expectativas son pensamientos que se basan en el plano imaginario, mientras que los objetivos se basan en el plano real y de acción. Así que si quieres hacer una cosa, tenlo por objetivo y no esperes a hacer eso o a que tu pareja lo haga. Y en general, tener mucha empatía y mucho equilibrio. Al fin y al cabo estáis de viaje, joder, que es algo positivo, que es algo bonito y que se disfrute.

– Dicen que los viajes nos ofrecen vivir experiencias eróticas inolvidables, ya que te hacen más creativo en el sexo. ¿Crees que los viajes pueden modificar la vida sexual de una pareja?

Creo que los viajes pueden ser muy interesantes, de cara a encontrar nuevas fórmulas, porque forman parte de romper también esa monotonía. Por ejemplo, hay un rincón en Francia que se llama Cap d’Adge, y es como la meca del mundo swinger con nudismo y locales temáticos. Pues esto puede ser uno de los viajes eróticos que se pueden hacer en pareja, siempre y cuando están muy claras las normas dentro de la misma.

A mí me parece, que a medida que vivimos experiencias y estamos en contacto con otras personas, rompiendo de algún modo con nuestro día a día y un horario tan cerrado, empezamos a conectar con nuestro deseo. Y finalmente, el movimiento, la naturaleza, las ciudades, el descubrimiento, hace que crees equipo con tu pareja y se aviven esas ganas de follar o ese morbo de follar en diferentes lugares. Así que, me lo creo perfectamente que los viajes puedan ser muy eróticos en pareja, ¡porque lo son! Y sin pareja también. Los viajes son eróticos en sí mismos. (se ríe)

– Y por ultimo, ¿algún lugar soñado que todavía no hayas visitado?

Vaya, pues tengo varios. Uno de ellos es Camboya, tengo muchas ganas de visitar este país. Otro es Egipto, que en principio iba a hacer el viaje este año, pero me temo que no va a poder ser. Y también me gustaría irme a una isla desierta (se ríe), desconectar el móvil, estar todo el día tirada en la arena, sin pensar en nada. Algún viaje de rollo Bora Bora o Maldivas (se ríe), de estos que se hacen cuando te casas. Pues, es algo que en algún momento me gustaría vivir también.

Otro lugar soñado para estar durante un tiempo es India. No me imagino visitando la India en 3 semanas, me apetece quedarme un poco más, porque creo que es un lugar que puede ofrecer mucho. En fin, ¡me recorrería el mundo entero! ¡Hay tantos rincones que ofrecen algo especial que pueda descubrir! Así que si hay algún lugar soñado, que todavía no haya visitado, es el mundo entero, ¡y me quedo con eso!