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El Beso: química, información y mucho placer

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Seguro que en algún momento de tu vida te has planteado por qué besamos de la forma en la que lo hacemos, ¿tiene alguna explicación o es algo que simplemente mamamos desde que somos pequeños?

realmente no se conoce la explicación exacta del porqué, se cree que puede ser porque en antiguas culturas se daba de comer a los niños masticando primero la comida por la madre o por «continuación» a la lactancia. Pero resulta algo desconcertante dado que en otras culturas los besos no son tal y como los planteamos aquí o no existe el concepto de beso.

En cualquier caso después de darle un par de vueltas a la química que existe en los besos, me alegra que a alguien se le haya ocurrido la genial idea de juntar los labios a ver qué pasa.


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El beso como barrera

Los besos, a pesar de ser tan cotidianos, normales y aparentemente insignificantes durante el día a día, implican mucho más de lo que creemos y sobre todo si estamos en proceso de intentar ligarnos a alguien.

Como sabréis no solo vale con que os llaméis la atención. Me apuesto a que conocéis a personas que se atraían, pero se quedaron en el primer lío o beso. Y es que durante este primer beso con alguien se está compartiendo muchísima información determinante a la hora de seleccionar a la persona en cuestión.

En primer lugar, el acercamiento conlleva que se perciban los olores de la otra persona, estos olores pueden resultar atrayentes o desagradables, pero además de forma inconsciente, tu cuerpo puede determinar si genéticamente esa persona es compatible sexualmente contigo o no, por el llamado «complejo de histocompatibilidad». Al respecto te puede interesar leer: La química del amor: qué narices nos pasa al enamorarnos. Con esto también se determina la salud del otro individuo.

Además, antes y durante el beso se ponen en juego la astucia y poderes de seducción de los individuos. Esto puede llegar a ser muy importante, sobre todo en parejas heterosexuales donde los ritmos son distintos. Hablamos por ejemplo de que para la mujer puede llegar a ser más estimulante el juego del deseo antes del beso y para el hombre lo que ocurra tras él. Siendo el beso un punto de inflexión y equilibrio para ambos.

El beso y el placer

Muchas veces se tiende a pensar que el mayor placer reside en los genitales y estamos muy equivocados, en nuestro cuerpo existen muchísimas zonas erógenas y los labios no se salvan.

Cuando besamos estamos activando uno de los mecanismos más sensoriales que existe, ya que, pese al pequeño tamaño de los labios en comparación con otras partes de nuestro cuerpo, tiene muchísimas terminaciones nerviosas que activan grandes áreas del cerebro como podemos observar en el homúnculo de Penfield. Pero es que además del tacto, durante el beso se activan todos nuestros sentidos, podemos ver, oír, tocar y saborear a la otra persona.

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Homúnculo de Penfield

La química que esconde

El beso puede ser el comienzo de una relación sexual, y como tal, nuestro cuerpo reacciona a esto liberando hormonas bien parecidas o iguales a las que se dan durante el sexo y/o el enamoramiento.

En primer lugar, nuestro pulso se ve alterado, aumentando velozmente por una buena dosis de adrenalina liberada. Siempre se ha dicho que los besos son un remedio buenísimo contra el desánimo, el mal humor, la depresión… Y verdad no le falta, ya que produce la liberación de endorfinas y dopamina, que te mantienen bien fresco. Esta dopamina, junto con la oxitocina que se liberando cuando la pareja acaba por hacerse más estable, son los responsables del placer besando y de que tenga ese punto adictivo que nos hace querer más (a este deseo se le llama filemamanía).

Por otro lado, en los besos no solo produces hormonas en tu propio organismo, si no que hay un transporte de fluidos por la saliva tremendo. Los hombres cuando besan transportan en su saliva testosterona provocando un aumento del lívido en la persona que besan.

En la saliva también existen muchísimas barreras contra hongos, bacterias y virus; al compartirlos estamos fortaleciendo nuestro sistema inmune. ¡Pero ojo! Ya que muchas enfermedades también son transmitidas por los besos, como el herpes labial o la mononucleosis.


A pesar de haber hablado solamente de los besos en pareja, los que se dan entre personas con relaciones no románticas, como en la familia o con amigos, siguen siendo muy beneficiosos y es que cualquier acto de amor y soporte sigue provocando en nuestro cuerpo liberación de endorfinas y oxitocina, las cuales nos reconfortan y nos hace sentir mucho mejor a lo largo del día.  Así que, si no tienes pareja, vete a besar a tu madre y si no a tu perro, pero a besar mucho y a besar bien. ¡Un besazo a todos!